Jerusalén, la sede del Templo de Salomón ,la ciudad donde Jesús fue
crucificado,el trampolín de Mahoma al cielo.
Jerusalén, ciudad sagrada para todos
los credos, y en su centro, el Muro de los Lamentos.
Durante miles de años
las personas de fe creen que allí Dios escucha y atiende los rezos y por tanto
depositan en las ranuras, entre las piedras del Muro, pedidos por
escrito.Pedidos por la salud de un ser querido,para salir de un aprieto
económico, para encontrar un amor verdadero.
Pedidos que se han cumplido
gracias a la fe en el Muro, el último resto del Templo de Salomón, donde se
guardaban las Tablas de la Ley en El Arca de la Alianza.
Generalmente
elevamos nuestros ojos al cielo cuando queremos invocar una plegaria.Ahora los
creyentes pueden escribir sus pedidos más fervientes,y enviarlos a nosotros, en
Tierra Santa, para que los depositemos personalmente en las piedras del
Muro.